por Matthew J. Korpman, PhD. cand.

A partir de la década de 1980, con el trabajo de Ron Graybill,[1] los historiadores adventistas empezaron a encontrar importantes evidencias históricas de los pioneros adventistas sobre el tema de los libros apócrifos.[2] En la Conferencia Bíblica de 1919 se debatieron diversos temas, entre los cuales también se dialogó sobre los apócrifos y la figura clave de estos libros: Antíoco Epífanes IV.

En la Conferencia de 1919, H. C. Lacey, profesor de religión del Seminario de Misiones Extranjeras, señaló un texto de 1 Macabeos, afirmando: “Se ve que el lenguaje tanto en la Biblia como en el libro apócrifo es prácticamente idéntico”.[3]  Más tarde, Lacey llevó esto más lejos al decir que Antíoco era efectivamente el cuerno pequeño de Daniel 7, pero que la profecía intentaba predecir dos acontecimientos. También, argumento que los principales eruditos bíblicos percibían esto como una prueba de una profecía ex eventu –es decir, la parte de la predicción que aparentemente no coincide con la historia conocida y por lo tanto apunta a la época del autor–, una demostración de que la profecía tiene una doble aplicación, que coincidiría con la predicción completa. Lacey comentó:

En la historia de Antíoco Epífanes hay una especie de rueda pequeña dentro de otra rueda más grande. Hay eventos en su vida que son muy parecidos a lo que se predice del cuerno pequeño, extraordinariamente parecidos, y no veo por qué no podríamos considerar esto de la misma manera en que Ezequiel lo expresa: una rueda dentro de otra rueda. Las características sobre el cuerno pequeño de Daniel 7 pueden aplicarse a Antíoco Epífanes en una pequeña escala. Él es el undécimo en la línea, tres reyes fueron arrancados por él (los nombres fueron mencionados), habló palabras contra el Altísimo, quebrantó a los santos del Altísimo en menor proporción, él cambió la ley del Altísimo; se le dio el dominio en sus manos sólo por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo en un sentido literal, que fueron tres años y medio. En una escala más pequeña, Antíoco Epífanes podría haber sido el cuerno pequeño. Así que, supongamos que usted y yo estuviéramos viviendo en esa época; creeríamos que esa profecía se cumplió para nosotros y habríamos sido alentados en medio de ese tiempo de tribulación.[4]

A. G. Daniells, quien era el presidente de la Asociación General, estaba preocupado por esta opinión y le pidió a Lacey que nunca hablara de esto a sus estudiantes, porque temía que “nuestros muchachos salieran por todo el país diciendo que [Antíoco] es el cuerno pequeño”. Otra persona en la Conferencia Bíblica, cuya identidad no aparece en las actas, habló y dijo que algunos ministros adventistas ya estaban diciendo esto. Lacey le respondió luego a Daniells:

No entiendo por qué te opones a que esto se refiera a Antíoco Epífanes, como una visión de una “rueda dentro de otra rueda” de esta profecía. Si hubiéramos vivido en aquellos tiempos, creeríamos que la profecía se cumplió, pero en este tiempo vemos que tiene un cumplimiento mayor, podemos extraer del pasado un mensaje para hoy. Al leer cualquier capitulo, podemos hacer una ligera alusión de esos días y cómo podemos aplicarlo hoy. La propia hermana White reconoció el método de doble aplicación.[5]

¿A qué se refería Lacey al decir esto? ¿Ellen White adoptó un marco teórico de doble cumplimiento o una aplicación específica de ese marco a los textos de Daniel en cuestión? Mi investigación demuestra que algunos de los primeros adventistas estaban abiertos a una interpretación combinada preterista/historicista de Daniel y que Ellen White también lo consideró de la misma manera.

Antíoco Epífanes en Daniel

Si bien, W. W. Prescott, secretario de la AG, no estuvo de acuerdo con el punto de vista de Lacey, admitió que, si bien no consideraba que el “cuerno pequeño” fuera una referencia a Antíoco, “pudo haber sido en cierto punto un prototipo”.[6] El misionero y pionero J. N. Andrews señaló: “me parece que para la mente judía no podía haber una imagen más fuerte de quién era el anticristo que el carácter y la conducta de este hombre Antíoco Epífanes”.[7] M. C. Wilcox, el entonces editor de la Pacific Press, al hablar de Daniel 11 en una discusión sobre “Los principios de interpretación profética”,[8] llamó a Antíoco Epífanes “un tipo” de la persecución papal. Wilcox dijo que Antíoco era “un prototipo sorprendente”, en lo que respecta al pueblo de Dios y del posterior poder perseguidor que iba a surgir”.[9]

Por otro lado, Wilcox argumentó en su presentación, al igual que Lacey, que las profecías a menudo se duplicaban y dijo lo siguiente:

Muchas de las profecías del Antiguo Testamento son profecías duales en las que las condiciones locales del tiempo del profeta se mezclan de tal manera con los más grandes acontecimientos futuros, que es casi imposible separarlas y nunca podremos obtener una comprensión correcta a menos que reconozcamos el hecho de que la profecía tiene un doble cumplimiento. En otras palabras, el primer plano del profeta se entrelaza con el plano más grande y lejano, de modo que los objetos parecen uno solo. La montaña más cercana parece una con el pico o la cima más lejana. Todo se mezcla en el horizonte lejano. Pero si subiéramos a las montañas más cercanas, encontraríamos tal vez, grandes valles que nos separan de las elevaciones más altas. La visión no muestra los valles intermedios. El profeta ve el paisaje de las montañas más pequeñas y cercanas mezclándose con un pico lejano, haciendo aparentemente de dos montañas, una sola. Sólo con la ayuda del Espíritu de Dios podemos dividir entre las profecías locales y las globales. A veces hay que esperar a que se cumplan.[10]

Aunque no especificó qué profecías tenían doble aplicación, dada su descripción de Antíoco como “prototipo”, Wilcox posiblemente entendió que Daniel se aplicaba tanto a los acontecimientos de la rebelión macabea como a los acontecimientos futuros. Tanto si lo creía explícitamente como si no, parece haber admitido esa posibilidad. Al hablar de Daniel 11, el editor adventista W. E. Howell insinuó una doble profecía, señalando que “no sólo Dios ha mostrado las grandes cimas de las montañas de la profecía”, sino que la exactitud de las profecías de Daniel muestra, aunque fueron “escritas 200 años antes de los días de Antíoco Epífanes… [que] Dios pudo mirar hacia abajo y ver todas las acciones de ese hombre”.[11]

W. G. Wirth, entonces profesor de religión en el Pacific Union College, dijo: “Me parece que lo más importante es, como ha señalado el hermano Lacey, el hecho de que Antíoco Epífanes es realmente la gran figura de este capítulo. Realmente, creo que debería ser enfatizado más de lo que lo hemos hecho y por esta razón: En mi opinión, Antíoco Epífanes se relaciona con el pueblo de Dios en ese momento histórico de una manera tipológica como el papado se relaciona con todo el pueblo de Dios”.[12]

Ellen White y Antíoco

Independientemente de si Lacey pretendía sugerir que la propia Ellen White había aplicado la idea de la “profecía doble” o “una rueda dentro de otra rueda” al libro de Daniel, las pruebas apuntan a una interpretación parecida. En 1898, White se refirió a los acontecimientos de 1 Macabeos, escribiendo que “la profecía de Daniel revelaba el tiempo de su advenimiento, pero no todos interpretaban correctamente el mensaje. Transcurrió un siglo tras otro, y las voces de los profetas cesaron. La mano del opresor pesaba sobre Israel, y muchos estaban listos para exclamar: ‘Se han prolongado los días, y fracasa toda visión.’ (Ezequiel 12:22)”.[13]

La referencia a Daniel, el cese de la profecía en 1 Macabeos y “la mano del opresor” dejan muy claro que se trata de Antíoco Epífanes. Aunque uno podría imaginar que “el opresor” era el ejército romano, la conexión con la discusión de 1 Macabeos 9:27 sobre el cese de la profecía identifica claramente al que se habla como Antíoco Epífanes IV, el villano principal del libro.

Asimismo, la referencia a “no todos interpretaron correctamente” parece ser una referencia a 1 Macabeos 1:54 y 6:7, que informan de que la profecía de Daniel se cumplió plenamente durante la época macabea. Nadie durante el periodo romano interpretaba mal las profecías de Daniel. Además, la profecía no había cesado durante la ocupación romana, ya que los Evangelios mencionan a los profetas como Simeón, Ana y Juan. Por ello, Antíoco sigue siendo el único punto de referencia en el contexto de su pasaje.

Una prueba de la familiaridad de White con –y la exégesis de– 1 Macabeos puede verse en otro comentario en relación con la obra de Daniel, donde señala que “el mundo está agitado con el espíritu de guerra. Las profecías del capítulo once de Daniel casi han alcanzado su cumplimiento final”.[14] El hecho de que White conocía 1 Macabeos y lo citó en otras ocasiones, además de que su esposo atesoró en gran medida 1 Macabeos por su historia, hace probable que su referencia al “cumplimiento final” signifique que aceptó la interpretación, al menos en lo que respecta a Daniel 11, y que era tanto una descripción de los acontecimientos que rodearon a Antíoco Epífanes en torno al año 167 a.C. como una profecía relativa a los últimos días de la historia de la Tierra. La referencia al “espíritu de guerra” posiblemente se refiera a los conflictos que envolvieron la opresión macabea bajo Antíoco Epífanes.

Cuando Ellen White escribió: “estudiad el Apocalipsis en relación con Daniel, porque la historia se repetirá”.[15] Ella, parece aludir a un cumplimiento anterior de Daniel.  Asimismo, dijo: “Las profecías del capítulo once de Daniel casi han alcanzado su cumplimiento final. Gran parte de la historia que ha tenido lugar en el cumplimiento de esta profecía se repetirá”.[16]

Según estas citas, la referencia de White a “la historia que ha tenido lugar en cumplimiento de esta profecía” es una referencia a los acontecimientos del siglo II registrados en 1 Macabeos. El doble cumplimiento puede ayudar a explicar por qué, en referencia a 1 Macabeos 9:27, ella comentó que en la época del “opresor” (Antíoco), “no todos interpretaron correctamente el mensaje [de Daniel]” y que “muchos no comprendían las palabras de los profetas”.[17] Tal vez reconoció que, aunque los acontecimientos del 167 a.C. eran una parte del cumplimiento, el autor de 1 Macabeos los malinterpretó como el cumplimiento final.

¿Por qué podría haber aceptado Ellen White una visión de doble cumplimiento o de cumplimiento parcial de la profecía de Daniel? Ahora sabemos que, en su visión de 1849 afirmó explícitamente que los apócrifos eran la Palabra de Dios.[18] Ella, exclamó en visión que Satanás estaba tratando de eliminar los apócrifos y que los adventistas sabatarios debían “atarlos” al corazón y nunca dejar que sus páginas se cerraran, porque era “Su palabra”. Poco después señalaría que los apócrifos son algo que “los sabios de estos últimos días deben entender”.[19] La referencia de James White a los apócrifos como parte de la Escritura en Word to the Little Flock (Una palabra a la pequeña grey) probablemente reflejaba no sólo su estimación de los mismos, sino también de quienes le rodeaban, incluida la propia Ellen White.

Parece, que Ellen White había querido honrar la identificación de Antíoco Epífanes en 1 Macabeos como conectada con Daniel, evitando al mismo tiempo una comprensión estrictamente preterista de la profecía, que habría negado el papel del papado. Una visión elevada de la Biblia en su conjunto, apócrifa y canónica, parece entonces haber llevado a este doble cumplimiento que ella aplicó al libro de Daniel.[20]

Reevaluando nuestra herencia profética

La Conferencia Bíblica de 1919 nos permite conocer muchos aspectos del adventismo pionero, pero en particular, arroja luz sobre el papel y el valor de los apócrifos en los años posteriores a la muerte de Ellen White. Los libros de los Macabeos y su villano principal, Antíoco Epífanes IV, seguían siendo importantes y algunos adventistas los reconocían como auténticos y valiosos para comprender la profecía bíblica. Esto seguía la tradición de los primeros adventistas y el llamado de James y Ellen White para que se estudiaran más esos materiales.

Un punto débil en muchos de estos enfoques de 1919 es que, aunque propusieron que grandes partes de Daniel reflejaban a Antíoco y aunque algunos plantearon un modelo de “una rueda dentro de otra rueda”, nunca intentaron desarrollar plenamente un modelo práctico de doble cumplimiento. En todas sus propuestas, trataron de mezclar los dos en lugar de establecer formas separadas en las que se cumpliera cada profecía. Las discusiones de 1919 reflejan los propios comentarios de Ellen White sobre el período helenístico y revelan que sus sugerencias implícitas y repetidas de un cumplimiento doble o parcial en Daniel en esta época fueron compartidas por otros.

La conclusión muestra que White parece haber creído personalmente y compartido en privado las convicciones del cumplimiento parcial de las profecías de Daniel en la época de los libros de Macabeos. Al tener libros en su biblioteca sobre el punto de vista preterista de Daniel, parece haber llegado a estar de acuerdo con el consenso erudito que todavía existe en todas partes fuera del adventismo moderno.

Ellen White no limitó tal cumplimiento sólo o principalmente al período antiguo. Ella y otros, como Lacey, reconocieron que la interpretación preterista incompleta era sólo una señal del verdadero cumplimiento que estaba por venir. Sin embargo, a medida que los apócrifos perdían importancia después de su muerte, estos puntos de vista se volvieron cada vez menos convincentes o interesantes durante el auge del fundamentalismo y el evangelismo que se imponía al liderazgo Adventista del Séptimo Día.

Al ignorar o minimizar en gran medida a los Macabeos y a Antíoco, ¿hemos perdido el sentido adecuado de las profecías que muchos adventistas fundadores entendieron? ¿Y podría mejorar nuestra capacidad para luchar con ellas si siguiéramos el camino no tomado, intentando leerlas como preteristas e historicistas a la vez? Los dos puntos de vista no tienen por qué anularse mutuamente, y probablemente estaríamos mejor como iglesia si pudiéramos admitirlo.

Esta investigación debería hacernos reflexionar y reevaluar la obra de Desmond Ford. Parte del rechazo a Ford se debió a su interés por el papel de Antíoco, que según esta investigación interesaba no sólo a los primeros adventistas, sino a la propia Ellen White. La iglesia necesita no sólo reevaluar por sí sola nuestra devoción al historicismo, sino también dar un vistazo introspectivo a cómo la iglesia ha actuado y seguirá actuando hacia aquellos que, como Ford, estaban más en línea con la historia teológica adventista que los tradicionalistas que se oponían a ellos.

Traducido y editado por Daniel A. Mora, B.Th. Editor para AToday Latinoamérica. 


Matthew J. Korpman es profesor adjunto de Estudios Bíblicos y Teología en la Universidad de la Sierra. Graduado por la Universidad de La Sierra y la Escuela de Divinidad de la Universidad de Yale, está cursando su doctorado en Nuevo Testamento en la Universidad de Birmingham. Es autor del popular libro Saying No to God: A Radical Approach to Reading the Bible Faithfully (Quoir, 2019). [Diciendo no a Dios: Un enfoque radical para leer la Biblia con fidelidad]

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Bibliografía

[1] Ronald Graybill, “Under the Triple Eagle: Early Adventist Use of the Apocrypha,” Adventist Heritage, Vol. 12, No. 1 (Winter 1987), pp. 25-32.

[2] Matthew J. Korpman, “Adventism’s Hidden Book: A Brief History of the Apocrypha,” Spectrum, Vol. 46, No. 1 (2018), pp. 56-65; véase también mi serie de artículos en TheCompassMagazine.com en los que se describen las historias individuales de cada libro apócrifo dentro de la historia adventista del séptimo día.

[3] Asociación General, 1919 Bible Conference Collection, ed. M. C. Wilcox et al. (1919), p. 336.

[4] Ibid., p. 336.

[5] Ibid., p. 344.

[6] Ibid., p. 849.

[7] Ibid., p. 393.

[8] Ibid., pp. 58-59. “Vuelve a unir siglos al pasar por encima de los restantes reyes de Siria después de Antíoco IV, 164 a.C., pasando por Egipto, pasando por la República Romana, hasta la persecución romana bajo el papado, de la que Antíoco (IV) Epífanes era un prototipo y se precipita hacia los últimos días, cuando la apostasía mundial se levantará contra el Príncipe de los príncipes, para ser derrocada, cuando ese Príncipe de la Vida, ‘Miguel’, se levante”.

[9] Ibid., p. 454.

[10] Ibid., p. 53.

[11] Ibid., p. 335.

[12] Ibid., p. 495.

[13] Ellen White, El deseado de todas las gentes, p. 23.

[14] Ellen White, Eventos de los últimos días, p. 14. idem, “The Day of the Lord Is Near, and Hasteth Greatly,” Review and Herald, Vol. 81, No. 47 (1904), p. 16. Se repite de nuevo, con variaciones, en White, Testimonios para la iglesia, 9:13 “Un espíritu belicoso agita al mundo. La profecía contenida en el undécimo capítulo del libro de Daniel, está casi completamente cumplida”. El cambio de “final” a “completo” no cambia el significado, en contra de lo que afirma el Instituto de Investigación Bíblica. Ambas palabras indican que es posible un cumplimiento parcial previamente.

[15] Ellen White a J. H. Kellogg, Carta 56, 1896. Traducido parcialmente en Ellen White, Testimonios para los ministros, p. 116.

[16] Ellen White a Hiram A. Craw, Carta 103, 1904.

[17] Ellen White, Profetas y reyes, p. 516.

[18] Ellen White, “Remarks in Vision,” Manuscript 5, 1849.

[19] Ellen White, “A Copy of E. G. White’s Vision, Which She Had at Oswego, N. Y., January 26, 1850,” Manuscript 4, 1850.

[20] W. W. Prescott mostró que algunos entendieron que Ellen White había descartado la interpretación de Antíoco, porque había escrito que la palabra “sacrificio” no debía añadirse al hebreo. Sin embargo, esto pasa por alto la idea del doble cumplimiento. Asociación General, 1919 Bible Conference Collection, ed. M. C. Wilcox et al. (1919), p. 612.