Por Loren Seibold, 9 de Octubre 2017

Hoy hablé con varios amigos que todavía estaban desalentados y alterados acerca de lo que sucedió en el Comité Ejecutivo de la Asociación General el lunes 9 de octubre. Lo entiendo. Ha sido largo y frustrante. Como una joven dijo, «La AG todavía piensa que soy inferior».


Ella está en lo correcto en que este momento de mucha tensión no aclaró el asunto de la ordenación de la mujer. Yo desearía que lo hubiera hecho. Todo lo que hizo fue interrumpir un obstinado intento de silenciar a los líderes de las asociaciones que apoyan a las mujeres.

Pero déjenme tratar de explicar por qué pienso que algo tan simple como devolver un documento al comité nos ha movido un paso más cerca a la ordenación de la mujer.

Cómo funciona la Iglesia

Algunos de nosotros somos idealistas, y sabemos los principios que respaldamos, y queremos decisiones hechas por esos principios. Queremos que nuestros adversarios digan, «Tu perfecto razonamiento me ha convencido que usted está en lo correcto acerca de la ordenación de la mujer, y que yo estoy equivocado».

Sin embargo, esto raras vez ocurre. Las personas votan como lo hacen por un montón de razones más bien personales, y algunas veces no por razones muy buenas en absoluto. El lunes algunos votaron como hicieron porque creyeron que las mujeres deberían ser ordenadas para el ministerio. Probablemente un mayor número estuvo preocupado por la forma autoritaria en que este documento fue presentado: poca transparencia, consecuencias punitivas, la sensación que afecta la conciencia.

Otros estaban genuinamente preocupados por aspectos técnicos. ¿Está esto en armonía con la Constitución? ¿Fue esto procesado con el método parlamentario correcto? Ellos notaron contradicciones lógicas, como, por ejemplo, «¿Cómo puede ser un funcionario ser responsable ante la AG y al mismo tiempo ante su membresía?» (Por favor, ¡recuerden que hay uniones cuyas membresías aun votaría por la ordenación de la mujer incluso si esto significa que su presidente no pueda integrar el Comité Ejecutivo de la AG! ¿Cómo pueden sus líderes ganar?)

Tan caótico como el proceso parece ser, tan confundidas las razones para los votos de las personas como puedan ser, hay un descubrimiento de verdad en estas reuniones. Por supuesto, unos cuantos en ambos lados no van a ser convencidos por ninguna cosa. Pero muchos escuchan, y se forman opiniones, aunque sea gradualmente.

Ustedes también deberían comprender que no todos los que apoyaron este juramento de lealtad estaba en contra de la ordenación de la mujer. Sino que se sentían más ansiosos acerca de la anarquía organizacional que acerca de mujeres siendo ordenadas. En los lugares donde viven y trabajan conocen el caos y piensan que la manera de evitarlo es con líderes fuertes, reglamentos claros, y castigos. (Ellos están equivocados, pero eso es tema para otro artículo. Solo diré que nuestro estimado presidente no parece entender el concepto de ganar-ganar en su caja de herramientas administrativas). Algunos vienen de culturas patriarcales, sin nuestra historia de esperar tanto tiempo por la ordenación de la mujer, así que esperar un poco más no les molesta tanto como a nosotros. Aunque su primera inclinación puede haber sido aplastar a quienes piensan diferentes por la unidad de la iglesia, en el transcurso de la reunión pueden haber sentido el disgusto de un liderazgo opresivo y despectivo, y pueden haber simpatizado con quienes están bajo el martillo. El secretismo y las irregularidades del proceso simplemente no parecía correcto para ellos. Algunos no creen en la ordenación de la mujer, pero percibieron que la flexibilidad es preferible a la coerción.

Y, a menudo, los votos son afectados por procedimiento y tecnicidades. La propuesta de un juramento de lealtad del lunes no avanzó porque Dave Weigley (presidente de la Unión de Columbia) hizo una moción para referirla al comité basada en cuestiones constitucionales. Ustedes pueden decir, «¡Pero yo quería que se la rechazara porque ellos creen en que las mujeres deben ser ordenadas!» O, «Todos deberían rechazar esta moción porque temen el liderazgo religioso coercitivo». ¿No sería agradable que todas las decisiones se tomen por razones substanciales? Pero las tecnicidades importan, algo tan simple como usar boletas secretas. Y sucede que yo creo que el Espíritu Santo trabaja incluso mediante los mecanismos de la iglesia, y que lo hizo el lunes.

Toda decisión democrática, no importa cómo es alcanzada, crea una nueva realidad en la que la siguiente decisión es tomada. Si es realizada en una manera buena y confiable, entonces lleva a procesos más buenos y confiables. Una decisión progresiva con un buen debate abre el camino para decisiones cada vez más reflexivas. Cuando se percibe que una decisión fue tomada de una manera injusta, es probable que deje un clima de desconfianza.

¿Cuál fue el resultado?

Como dije, este voto no nos llevó inmediatamente a una era de sentimientos abiertos y cálidos hacia mujeres en el ministerio ordenado. Es solo un paso en un largo proceso, y entiendo por qué todos están cansados de esto. No obstante, mostró que hay un impulso en la dirección de libertad y transparencia.

Un amigo que tiene mucha experiencia en Silver Spring (el lugar donde se encuentra la sede de la Asociación General) me dijo: «Por favor, comprende que lo que viste ayer fue algo extraordinario. He estado trabajando en la administración de la iglesia por décadas y nunca he visto una moción importante presentada por el presidente de la AG al Comité Ejecutivo que fuera devuelta al subcomité. Nunca he visto una propuesta presentada por un presidente de la AG que ninguno de los presidentes de divisiones apoyara públicamente». (De hecho, ¡dos presidentes de división hablaron públicamente contra ella!) El impulso fue reflejado en una votación de 184 a 114, casi dos tercios. Esto significa que muchos votos provinieron de lugares fuera de Norteamérica, Europa Occidental y Australia.

La transmisión en vivo del debate puede haber parecido una repetición de sin sentidos. Algunos de los oradores parecían pensar demasiado en sus razones, diciendo demasiados “peros”, como si no pudieran decir lo que opinaban. Solo diré que probablemente no nos demos cuenta de la valentía que requirió para que algunos de ellos hablen en absoluto, o para que voten en contra de su presidente.

¿Solo un retraso? Bueno, si, pero…

Muchos de ustedes están molestos porque el documento con un juramento de lealtad solo fue devuelto al comité que lo redactó, en vez de ser rechazado.

No creo que la intención de los votantes fue enterrar esto. Ellos querían que sea considerado más cuidadosamente. Pero no hay duda que enviarlo de nuevo al comité ha retrasado el esfuerzo de castigar a los presidentes de las uniones al expulsarlos del Comité Ejecutivo de la Asociación General. Si este documento sobrevive, será filtrado a través de un comité, el de la Constitución y los Reglamentos, cuyas acciones deberán ser ratificadas mediante un congreso de la AG en 2020. Lo cual puede significar que no se hará nada hasta después de 2020. ¿Quién sabe qué pasará hasta ese entonces? El tiempo está del lado de quienes desean plena igualdad en el ministerio. La aceptación de la ordenación de la mujer está creciendo día a día, al menos, si no por otro motivo, que la gente mayor muere y los jóvenes ocupan su lugar.

El retraso puede ayudarnos a realizar decisiones mejores y más morales. Cuando ese documento regrese al comité, este comité no solo sabrá que no obtuvo apoyo, sino por qué no obtuvo apoyo. Ellos tendrán que luchar con docenas de razones fundamentadas si no desean repetir lo que pasó el 9 de octubre de 2017. Incluso aunque este no era un documento acerca de la ordenación de la mujer, los miembros del comité que deberán encargarse de él tendrán que preguntarse si no hay más gente de la que pensaban que apoya la igualdad en el ministerio.

Una cosa más

Una cosa buena pasa cuando las personas hablan acerca de sus problemas y luchan contra ellos: comienzan a ver la falibilidad de sus instituciones y procesos. Es fácil suponer que una entidad con una constitución, reglamentos y normas es completamente objetiva, enteramente comprensible y controlable. Pero esta clase de procesos muestran todos los agujeros y vacíos. Cuando el Pr. Wilson dijo, «No tenemos ninguna corte suprema para apelar esto» a una habitación llena de personas confundidas, se sintió como si se dejara un bote en el medio del océano sin remos. ¿Qué hacemos ahora? Tenemos dos opciones: podemos rendirnos y dejar que un líder fuerte tome el control, o… podemos pensar. Ahora podemos luchar, no solo con ideas, sino con personas buenas que piensan diferentes a nosotros. Vemos que lo que mantiene unido al sistema no son palabras impresas en una página, sino la confianza, la razón y la empatía.

Obviamente, algunas personas nunca llegan tan lejos. Incluso importantes figuras denominacionales como Doug Batchelor no pueden decir nada mejor que, «¿Hasta cuándo divagaremos entre dos opciones?» e insta por un aplastamiento sin pensar en el futuro. A quienes se sienten desalentados por eso, solo recuerden: a los enojados, a los vengativos, a los sobre-simplificadores siempre los tendrán entre ustedes. Incluso después de que la ordenación de la mujer sea aprobada (creo que será durante mi tiempo de vida), ellos se lamentarán por un pasado idealizado en el que las mujeres conocían su lugar.

Les escribo todo esto para consolar a quienes aún están enojados porque piensan que nada sucedió el lunes acerca de la ordenación de la mujer. Anímense. Al menos por ahora, las mujeres ordenadas (como mi esposa) están a salvo, y la posibilidad de que sean expulsadas del ministerio ha disminuido un poco.

Mientras tanto, piensen en aquellos que genuinamente piensan que la ordenación de la mujer es incorrecta, o que están asustados de que la iglesia esté cerca de desintegrarse con un liderazgo autocrático. En nuestra área de periodismo este año, nos sentamos junto a escritores de Fulcrum7, y debo decirles que, aunque creo que ellos están completamente equivocados, son personas sinceras y agradables. Mientras yo me regocijo, ellos se lamentan. Sean tan empáticos hacia ellos como les gustaría que ellos lo fueran hacia ustedes.

El Señor ha refrenado un espíritu prejuicioso y coercitivo por un tiempo. Regocíjense, y estén grandemente contentos.


Loren Seibold es pastor y editor ejecutivo de Adventist Today.

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