29 Julio 2018  |

Un invitado en el programa de televisión “Dossier”, que es emitido en el canal estatal oficial de Venezuela (Venezolana de Televisión), recientemente acusó a los adventistas del séptimo día de promover un movimiento secesionista entre pueblos indígenas que supuestamente es orquestado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y el Pentágono, así como de espiar e intentar aprovechar los recursos petrolíferos en las provincias meridionales de Venezuela.

La acusación es parte de un patrón de ataques gubernamentales contra organizaciones con conexiones con el extranjero. A pesar de sus vastas riquezas petrolíferas, Venezuela ha sufrido una constante y devastadora crisis económica. El partido gobernante es nacionalista y fuertemente anti-imperialista, y Estados Unidos a menudo es culpado como la causa de los sufrimientos del país. Las organizaciones o personas relacionadas, incluso indirectamente, con los Estados Unidos a menudo son acusadas de socavar el gobierno.

En 2005, el ya fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, expulsó a los misioneros extranjeros de Nuevas Tribus, y les prohibió ingresar nuevamente al país. El gobierno acusó a los misioneros de “imperialismo” y de interferir con las culturas de los pueblos indígenas al obligarlos a comportarse según la cultura occidental. Los misioneros también fueron acusados de espionaje en favor de los Estados Unidos y de ayudar a corporaciones extranjeras en la explotación de recursos naturales venezolanos.

El actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pertenece al mismo partido que Chávez y usa una retórica similar. Su gobierno ahora parece haber fijado sus ojos en la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Las acusaciones en la entrevista

En el programa televisivo “Dossier”, el General Roberto González Cárdenas, declaró que la Iglesia Adventista del Séptimo Día es solo una fachada para Nuevas Tribus. Él acusó a los adventistas del séptimo día de practicar lavado de cerebros en nuevos conversos e imponer la cultura occidental en pueblos indígenas. Como una denominación con su sede central en los Estados Unidos, dijo el General, los adventistas del séptimo día espían en favor de los Estados Unidos e intentan alentar a las provincias meridionales de Venezuela, que contienen significativas reservas petrolíferas, a separarse e independizarse del país.

El General conectó a los adventistas del séptimo día con Lisa Lynn Henrito Percy, una controversial líder del pueblo indígena Pemón y miembro del Concilio de Caciques Generales de los Pemón. Este pueblo ha demandado derechos territoriales y respeto por su identidad cultural, pero Lisa Lynn Henrity Percy ha negado que ella y su pueblo tengan algún interés en un movimiento secesionista o promuevan los intereses de los Estados Unidos o de empresas extranjeras.

Respuesta de los adventistas del séptimo día

En una declaración oficial, la Unión Venezolana Oriental ha insistido que las acusaciones no tienen fundamento. La Iglesia Adventista del Séptimo Día no tiene relación con el movimiento Nuevas Tribus, ni está involucrada en la política. La declaración dice que las actividades de la iglesia están limitadas a esferas espirituales, sociales y humanitarias. La iglesia obedece las leyes y reglamentos del gobierno venezolano y ni ella ni sus líderes apoyan movimientos secesionistas. Ni Lisa Lynn Henrito Percy no adventista del séptimo día, ni mucho menos puede ser considerada como una vocera de la iglesia.

Los líderes de la iglesia han solicitado su propia entrevista en el programa “Dossier” para que puedan decirles a los venezolanos la verdad acerca de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

La declaración completa de la Unión Venezolana Oriental puede ser leída en inglés aquí y en español aquí.

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