por Todd Leonard | 19 de julio 2021

Hace unos días, mi amigo y pastor, Todd Leonard, perdió a un ser querido por suicidio. La familia le pidió a Todd que predicará en el funeral. Me conmovió el mensaje de esperanza y empatía de Todd, y le pedí permiso para compartirlo con ustedes. Los nombres y situaciones han sido modificados para mantener la privacidad de la familia.

-Loren Seibold, editor de AT

No sé qué día es. Todo está borroso. Todo lo que sé es que hubo un antes y un después el día jueves. El momento en que Set estaba vivo y el momento en que intentamos entender por qué ya no está con nosotros y cómo vamos a seguir viviendo sin él.

Ninguno de nosotros aún puede creer que esto esté sucediendo. Todos hemos dicho: “Estábamos escribiendo en el WhatsApp…”, “Ayer hablé con él por teléfono…”, “La semana pasada estuvimos juntos…”, “La última vez que lo vi estaba tan feliz…”, “Habíamos acordado en salir a cenar…”.

Esto parece increíble. El mundo no está bien

Realmente no sabemos por qué Set llegó al punto donde sintió que necesitaba hacer esto. Hemos intentado averiguarlo, pero nunca sabremos exactamente qué pasaba por su mente en las horas previas a esto. Lo que podemos deducir es que llevaba tanta desesperación dentro, tan abrumado por múltiples factores de estrés, y claramente no quería que nadie lo supiera. Algunas cosas sí sabemos:

  • Nuestra familia sabía que sus migrañas habían empeorado. No sabemos si había una causa para ello o si buscó ayuda médica. Pero se quejaba de una mayor frecuencia e intensidad.
  • Sabemos que tenía mayores niveles de estrés en el trabajo. Set trabajaba duro y pasaba muchas horas, pero había pruebas de que el estrés era peor de lo habitual y su negocio tenía problemas.
  • Set luchó durante toda su vida contra una enfermedad mental. Los vaivenes de su trastorno bipolar eran una lucha constante para él, tanto si tomaba su medicación como si no. Su mente hacía que su día a día fuera mucho más difícil de lo que es para los que no tienen estas condiciones.

El motivo por el que estamos hoy aquí es que Set estaba agotado por estas condiciones, y quizás por otras más que nunca compartió con nosotros. Se había rendido. Estaba cansado de luchar. Cansado de la lucha. Y llegó a un punto en el que su mente no veía ninguna salida y sentía que estaba solo. Desde nuestro punto de vista tenía una salida, y estaba rodeado de amor. Pero el profundo y oscuro pozo en el que se encontraba le decía lo contrario.

El pasaje bíblico que estaba abierto en su cama el jueves habla de cómo se sentía Set. Aunque no había cometido los actos deplorables que cometió el rey David, autor de este salmo, parece que se sentía culpable y condenado por las cosas que había hecho y que rogaba a Dios que le perdonara y le diera la salvación:

Dios mío, tú eres todo bondad, ten compasión de mí; tú eres muy compasivo, no tomes en cuenta mis pecados. ¡Quítame toda mi maldad! ¡Quítame todo mi pecado!… Ya me hiciste sufrir mucho; ¡devuélveme la felicidad! No te fijes en mi maldad ni tomes en cuenta mis pecados. Dios mío, no me dejes tener malos pensamientos; cambia todo mi ser. No me apartes de ti, ¡no me quites tu santo espíritu! Dame tu ayuda y tu apoyo; enséñame a ser obediente, y así volveré a ser feliz.

– Salmos 51:1-2; 8-12. TLA

Durante mucho tiempo, Set había intentado hacer las cosas bien -en su cabeza, en su cuerpo, en su carrera, en sus relaciones- y, sin embargo, seguía luchando. Buscó la curación en el único lugar que creía que podía encontrarla: quitándose la vida.

Hoy necesito decir algunas cosas, especialmente a esta familia. Y sé que mi relación con ustedes es como amigo íntimo y amado, más que como pastor. Pero ahora mismo, en este espacio, estamos en mi terreno y tengo puesto mi traje oficial de pastor y necesito que me escuchen.

  1. Set no se “suicidó”. Murió de suicidio porque su mente le traicionó cuando más lo necesitaba y le dijo que no había salida. Set murió de una enfermedad. No de una debilidad de carácter. No por falta de fe. No de egoísmo. Murió por un corazón roto y una mente rota.
  2. Este acto final no invalida todo lo demás que hizo Set, ni reduce lo que era. Todos somos una mezcla de oscuridad y luz, y Set no era diferente. Su talento, su intelecto, su generosidad, su sentido del humor y su ética de trabajo siguen siendo piezas auténticas de lo que era. Su luz sigue brillando, aunque haya muerto en un momento de oscuridad. No dejéis que este último acto reste importancia a toda la luz que brilló en él.
  3. Nadie cercano a Set tiene la culpa de su muerte. He oído a algunos de nosotros decirse esto en las últimas 72 horas: “¿Había algo más que pude haber hecho?” “¿Dije o hice algo recientemente que desencadenó esto?” “¿Fue algo malo que hice en mi pasado que lo predispuso a esto?”. Probablemente seguirás diciéndolo, porque es natural que te hagas estas preguntas como parte del proceso de duelo. Pero la respuesta es no. Esto no es culpa suya. Tiene más que ver con lo que ya hemos hablado. No conozco una familia que haya hecho más para demostrar amor que lo que cada uno de ustedes hicieron por Set. Amaron a su hijo y hermano desesperada y generosamente. Él tenía el amor de ustedes. Su muerte no es su culpa.
  4. Si reconoces que compartes algunas de las luchas que tuvo Set, por favor, no te avergüences de admitir que podrías tener algún tipo de enfermedad mental. Recibir terapia y tratamiento puede ser la diferencia que evite que llegues al lugar donde llegó Set. No debería haber vergüenza ni estigma con la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar o el obsesivo-compulsivo. Mi propia historia incluye el hecho de que he podido evitar volver a los oscuros pozos de la depresión gracias a los terapeutas que he visto y a la medicación que estoy tomando.
  5. Se han perpetuado horribles mitos en la comunidad cristiana sobre los que mueren por suicidio, incluyendo que los que mueren de esta manera estarán eternamente perdidos. Permítanme responder con una palabra teológica específica a los que enseñan y predican esto: eso es una mentira. Los que creen esta mentira no han prestado atención a la experiencia de nuestro hermano Jesús en sus últimos días en la tierra.

Mientras Jesús y sus discípulos caminaban por el huerto de Getsemaní, el evangelio de Marcos dice que Jesús “comenzó a entristecerse y angustiarse. Les dijo: ‘Siento en el alma una tristeza de muerte. Quédense aquí, y manténganse despiertos’” (Marcos 14:33-34, RVC). En otras palabras, Jesús dijo: “¡Estoy tan abrumado que quiero morir!” Y, a diferencia de Set, que tenía familia y amigos a su alrededor que le querían y apoyaban si pedía ayuda, los amigos de Jesús le abandonaron y le traicionaron.

De hecho, cuando estaba colgado en la cruz al día siguiente, Jesús sintió que también había perdido la conexión con su Padre Celestial. Gritó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Marcos 15:34). En su mente había llegado al punto de creer que su Padre también lo había traicionado.

Jesús sabía exactamente por lo que estaba pasando Set el jueves. Él mismo había pasado por esa situación.

Por lo tanto, si Jesús ha sufrido lo que Set y se ha levantado de entre los muertos y ha vuelto al cielo con el Padre, entonces Set también resucitará de entre los muertos y ascenderá para estar con Jesús y el Padre en el cielo.

¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito:

«Por tu causa siempre nos llevan a la muerte;
¡nos tratan como a ovejas para el matadero!»

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

Seth no está bajo condenación y nada puede separarlo del amor de Dios. Por lo tanto, podemos descansar sabiendo que Set está en paz en los brazos sanadores de Dios y que, debido al amor de Dios por nosotros, nosotros también estaremos con Dios un día y nos reuniremos con Set por toda la eternidad.

Nada puede separarnos del amor de Dios. Amén.

 


Todd Leonard es el pastor de Glendale City Church.

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