28 de junio | 2022

Cuando Ted Wilson presentó su sermón inaugural hace doce años, tras su elección como presidente de la Asociación General (AG) unos días antes, me senté en el Georgia Domé de Atlanta a escucharlo con mucha inquietud. Era, en su totalidad, un discurso conservador en el que no dejaba lugar a opiniones que difirieran mínimamente de las suyas. El título de su sermón era “Avancen”.

Para muchos, sin embargo, fue el comienzo de un camino de retrocesos. El sermón fue un momento clave en el proceso de polarización que, desde entonces, tiene cada vez más atrapada a la Iglesia.

Desde entonces, los sermones de Wilson en el último congreso de la AG en 2015, y en los concilios anuales del comité ejecutivo de la AG, han tenido constantemente el mismo enfoque: preservar el pasado y advertir contra el cambio. El sermón del último Concilio de Otoño de octubre de 2021 se centró en los peligros doctrinales que, según Wilson, amenazan a la iglesia adventista. El sermón del reciente congreso de la AG de 2022 fue similar: esta vez había una lista de 25 puntos, un catálogo de todas las cosas a las que debemos aferrarnos y no dejar que se pierdan. El sermón se basó en 1 Tesalonicenses 5:21: “Examinadlo todo; retened lo bueno”.

Lo que siguió no fue una exégesis cuidadosa de este pasaje bíblico. El texto se utilizó como un anzuelo para engancharse a todo aquello a lo que, en opinión de Wilson, deberíamos aferrarnos. No es de extrañar, por cierto, que al hacerlo Wilson citara más los libros de Ellen White que la Biblia.

Algunos miembros de la iglesia quieren deshacerse de todos los puntos de vista tradicionales. Otros no quieren cambiar ni revisar nada. Ambos extremos son deplorables. Según el texto en el que Wilson basó su sermón, debemos quedarnos con lo que es bueno después de examinarlo todo a fondo.

Ciertamente, entre los 25 puntos que Wilson enumeró hay cosas que debemos conservar, porque son buenas. Sin embargo, el tenor del sermón es que todo lo que ha pasado a formar parte de nuestra tradición adventista es “bueno”. Los adventistas del séptimo día son los únicos que tienen la verdad absoluta. Saben cómo debe interpretarse la Biblia y tienen una profetisa que los mantiene en el camino en ese sentido. Y si hay que “probar” algo, es empleando el método establecido desde arriba, al que todos en la iglesia deben adherirse.

No estaba entre el público cuando Wilson predicó su sermón, pero leí su texto en Internet. No experimenté el contenido como una bendición. Al contrario, su lectura me deprimió. Una vez más, el líder de la iglesia no intentó fomentar la reconciliación entre los diferentes segmentos de la iglesia. Más bien, parece que no tiene reparos en aumentar la polarización en la iglesia y promover “el zarandeo” que él cree que debe llegar inevitablemente. ¿No le preocupa entonces el gran número de adventistas (tanto jóvenes como mayores) que están abandonando la iglesia porque quieren el espacio para “probar2 la teología y la práctica de su iglesia, para poder examinar “todo” y quedarse con lo que es “bueno”?

Me duele mucho ver esto, y me ha molestado bastante en los últimos días. ¿Cómo puedo mantener mi entusiasmo por una comunidad de fe en la que se me dice cada vez con más detalle lo que tengo que creer y cómo tengo que leer la Biblia para ser un “buen” adventista? Es una pregunta que escucho de muchas partes de la iglesia.

Mi respuesta vuelve a ser que quiero dejar atrás esta depresión temporal, dándome cuenta de que muchas congregaciones locales sí proporcionan el espacio que se nos niega desde lo alto. Mantengo la esperanza de que se produzcan cambios en el futuro y, con la poca influencia que tengo, seguiré trabajando por ellos.


Reinder Bruinsma vive en los Países Bajos con su esposa, Aafje. Ha servido a la Iglesia Adventista en diversas tareas de publicación, educación y administración de la iglesia en tres continentes. Todavía mantiene una apretada agenda de predicación, enseñanza y escritura. Este artículo es de su blog en reinderbruinsma.com.

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