por Rich Hannon  |  14 de agosto, 2022  |

El adventismo tiene en su ADN una profunda fascinación por tener La Verdad. Es decir, una comprensión correcta de lo que Dios está revelando a la humanidad. Históricamente la iglesia ha evangelizado desde esta postura, comparando la teología de otras denominaciones con nuestros paradigmas doctrinales y encontrando a la competencia deficiente. Este enfoque un tanto combativo se ha moderado mucho a lo largo de mi vida, y ciertamente no hay nada malo en que aspiremos alcanzar la verdad. Pero puede ser desconcertante cuando este capricho potencialmente arrogante se esfuerza por contar una historia coherente sobre alguna creencia cristiana importante.

La segunda venida, el adviento o advenimiento, es una de las dos doctrinas claves consagradas en el nombre de los Adventistas del Séptimo Día. Pero hay un problema obvio aquí. Jesús no ha vuelto. Y la cuestión de por qué hay un retraso es seriamente irritante. Voy a etiquetar esto como la Fatiga de la Demora. Como la escatología es más que una industria artesanal dentro del adventismo uno podría pensar que la iglesia ha pensado en esto. Pero, francamente, no he oído que se den razones convincentes, en absoluto. Así que, en este ensayo deseo considerar la cuestión del retraso y los problemas que percibo que tienen las diversas respuestas sugeridas. De hecho, creo que estas “respuestas” son demasiado problemáticas como para que alguien quede adecuadamente satisfecho con ellas.

2 Pedro 3

Es conveniente empezar examinando 2 Pedro 3:2-9. Es probable que se haga referencia a este pasaje cada vez que alguien intente responder a la pregunta de la demora. Aquí están los versos importantes:

Ante todo, deben saber que en los últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará: «¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación».Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan (2 Pedro 3:3-9 NVI).

Hay tres puntos para resaltar: 1) los burladores, 2) el tiempo de Dios, 3) la paciencia de Dios

  • Los burladores

Pedro indica (v. 3-4) que hay personas que se burlarán de la esperanza que tienen los cristianos de la Segunda Venida, ya que no se ha cumplido y ha transcurrido un tiempo considerable. Pero esto es lo que Pedro no dice: que criticar el tema del retraso convierte automáticamente a alguien en un burlón. Sin embargo, con demasiada frecuencia estos versos se toman de esta manera y se usan como arma para sofocar el análisis de la cuestión del retraso (o, de hecho, cualquier punto de vista doctrinal acariciado).

Por ejemplo, hace unos años escribí un artículo en el que examinaba la tendencia de algunos cristianos, para “seleccionar” las pruebas y apoyar su creencia de que estábamos al borde de la Segunda Venida. Un comentador de mi artículo afirmó que yo era un burlón por hacer esto, escribiendo: “El autor ha hecho involuntariamente justo lo que Pedro dijo que harían los burlones en 2 Pedro 3: 3, 4“. Luego citó esos versículos.

Este tipo de etiquetas instintivas socava la crítica de principios en un intento de examinar una teología potencialmente débil. Pero si, desde dentro de la comunidad cristiana, no podemos evaluar la ortodoxia actual sin recibir una respuesta ad hominem, existe un grave riesgo para la fe de que los creyentes no estén preparados cuando los posibles problemas de argumentación sean señalados por quienes sí desean atacar al cristianismo.

¿Eso es lo mejor? Me parece que el tipo de reacción ilustrada arriba es demasiado frecuente. Y a menudo impulsada por un miedo latente y retrogrado a que si se cuestiona cualquier aspecto de las creencias de uno, la totalidad podría derrumbarse. El creyente se vería entonces abrumado por la duda y toda la estructura ideológica podría derrumbarse. Así que la acción defensiva es disparar al mensajero. Si se ataca con éxito los motivos de cualquier investigador se puede, al menos durante un tiempo, ahuyentar las preguntas incómodas. Pero es posible que vuelvan de fuentes poco amistosas. Y seguirás sin tener respuestas.

  • El tiempo de Dios 

Hay un problema argumentativo cuando Pedro dice: “… un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir su promesa…” Ahora bien, no es que la afirmación de Pedro sea incorrecta, pero no responde específicamente a la pregunta sobre la demora. Es una afirmación amplia sobre Dios que, en la filosofía de la religión se llamaría el Argumento de la Trascendencia. Esto es lo que dice esencialmente: Dios es Dios y tú no lo eres. Así que no siempre puedes entender las acciones de Dios porque: a) te falta alguna información (no tienes una “visión de Dios”), y/o b) no eres capaz de entender, porque algunas cosas están más allá de la capacidad humana. Como intentar enseñar francés a un perro.

Apelar a la trascendencia de Dios ante un dilema nunca es refutable, pero tampoco habla directamente de ningún problema concreto. Considere una analogía aproximada. Supongamos que eres un niño y tu padre tiene que recogerte del colegio y no aparece. Vuelves a casa y más tarde le preguntas por qué no ha venido. Él responde: “Bueno, mi idea del tiempo y la tuya son diferentes”. Y eso es todo. Ahora entiendo que los padres y Dios no son lo mismo. Pero mi punto es que esa respuesta no responde directamente a la pregunta. Y tampoco lo hace Pedro.

  • La paciencia de Dios

Este tercer punto aborda realmente el problema. Pedro dice: “él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca”. Una vez más, no es que lo que Pedro dijo sea falso, pero es problemático si esto va a ser la respuesta para la Pregunta de la Demora. ¡Ya que, por este único criterio  me parece que la Segunda Venida nunca ocurriría! Siempre habrá alguien(s) en la agonía de una decisión, a través del planeta, a través del tiempo. Entonces, ¿el tío George aún no se ha decidido por Cristo? En algún momento de su vida Dios ve que ha tomado una decisión irrevocable.

¡Bien!, ahora está categorizado y Jesús puede venir, ¿verdad? Pero ¡espera! Nuestra amiga Susan por allá (o Omar, o Tang Li, o…) todavía está indecisa. Así que, según el criterio de Pedro, parece que Dios esperaría un poco más. El límite tendría que ser arbitrario para evitar esto. Pero si es arbitrario, entonces el “cierre del período de prueba” podría haber ocurrido en 538, 1066, 1492 d.C., etc. La cuestión de la demora no se resuelve del todo con este argumento. Parece más bien un efecto secundario del retraso. Mientras tanto, se ha producido una gran cantidad de maldad y sufrimiento.

A todo el mundo

Mateo 24:14 dice: “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin”. Esto parece razonable. Dios quiere dar a todo el mundo la oportunidad de escuchar el mensaje. Pero, ¿Qué significa “todo el mundo”? Trabajando hacia atrás desde el conocimiento actual es tentador equiparar “mundo” con todo el globo terráqueo. Los cristianos ya hacen ese movimiento problemático con respecto al diluvio. E históricamente, los misioneros estaban motivados para dedicar sus vidas a servir en tierras extranjeras, a menudo impulsados por ese punto de vista. Pero es probable que Mateo no tuviera esa concepción. Y sus lectores inmediatos seguramente verían el “mundo” como ese “lago romano” -el Mar Mediterráneo-, con quizás algún vago reconocimiento adicional de que Persia, Germania, etc., existían muy lejos. Pero si el Planeta Tierra hubiera sido el significado real, sería evidente para nosotros que la Segunda Venida no iba a ocurrir en el tiempo de vida de la audiencia original de Mateo. Sin embargo, la postura del Nuevo Testamento es que la Segunda Venida iba a ocurrir “pronto” (Hebreos 3:37; Santiago 5:7-8; Romanos 13:12; entre otros).

Además, incluso según el significado actual de “tierra”, ¿Qué implica “se predicará”? Una vez recibí una propuesta de la Radio Mundial Adventista en el sentido de que donar les ayudaría a acelerar la Segunda Venida, ya que la tierra pronto podría ser cubierta con su señal (con la ayuda de mis donaciones). La idea era que el acceso al mensaje del Evangelio podría satisfacer los criterios de Mateo 24. Todo esto me parece una tontería, hace que Dios sea legalista y sigue planteando muchas interrogantes. Por ejemplo, ¿Qué consideraría Dios una audiencia adecuada? La palabra “predicar” es un criterio ambiguo. Cada persona tiene diferentes antecedentes y experiencias. Alguien podría vivir en una calle con una docena de iglesias diferentes, pero su experiencia negativa de crecimiento con la religión podría producir un rechazo contundente de todas ellas. Las circunstancias de la vida podrían hacer que carecieran de los “oídos para escuchar” una evangelización tal y como la presentan esas iglesias cercanas. Por lo tanto, ese hipotético candidato a la conversión podría no ser culpable, a pesar de su fácil acceso físico. Entonces, ¿Cómo se podría predicar satisfactoriamente a esa persona? Es complicado.

La maldad del pecado

A veces se alega que el universo que nos rodea de seres no caídos está observando la Tierra y el desarrollo del Gran Conflicto para decidir si las acusaciones de Satanás contra Dios tienen algún mérito. Pero, francamente, la atrocidad del pecado debería haber sido tan claramente obvia, mucho antes que ahora, es difícil creer que necesiten toda esta historia extra para tomar una decisión – incluyendo el holocausto del siglo XX, el gulag, los campos de exterminio, etc. Si realmente necesitan más pruebas antes de que Dios acabe con las cosas, entonces deben ser imbéciles. Y como seguramente no son tan tontos, entonces ¿Cómo puede tener ese argumento alguna validez y qué sentido tiene todo ese sufrimiento de más?

La Teología de la Última Generación 

La peculiar ideología con raíces adventista, conocida como Teología de la Última Generación, también proporciona una justificación para responder a la Pregunta de la Demora. Wikipedia señala:

Uno de los principios generales de la Teología de la Última Generación que no está escrito en las Creencias Fundamentales de la iglesia, es la creencia de que los creyentes pueden afectar la venida de Cristo…. Se afirma que los adherentes a la Teología de la Última Generación sostienen que la derrota definitiva de Satanás sólo se efectuará finalmente a través del remanente sin pecado de la “Última Generación” de santos “sellados”.

  • La Segunda Venida se ve limitada por la actuación humana, concretamente por la exigencia de los humanos con libre albedrío de alcanzar la perfección. El fracaso continuado impediría para siempre el regreso de Jesús.
  • Aunque la perfección quizá pueda alcanzarse de forma involuntaria, es evidente que ayuda a comprender el objetivo. Y desafío a cualquiera a que defina el pecado con precisión algorítmica, de modo que su comisión -en todos los casos- sea conocible para quienes se esfuerzan por alcanzar la perfección. Aunque gran parte del pecado es fácilmente reconocible, clasificar correctamente todas las posibilidades es (sostengo) imposible para los humanos.
  • La Teología de la Última Generación se vuelve hacia adentro, ya que la meta es la impecabilidad. Pero el evangelismo implica “codearse” con los que no son salvos, con lo que es posible que se contamine al que busca la perfección. Así que el evangelismo es arriesgado, peligroso para la propia salvación. Para mí, esto hace que los requerimientos de Dios sean esquizofrénicos.
  • ¿Qué sentido tiene demostrar la impecabilidad? Algunos han sugerido que su logro de alguna manera hace que uno sea “apto para la salvación”. Así que admitir a tales personas en el cielo impediría la futura reaparición del pecado. Pero ya que esto presumiblemente no ha sido el criterio hasta los últimos días, el cielo va a tener un montón de personas salvadas que son, digamos, justificadas pero no totalmente santificadas. Como el ladrón en la cruz. Si la seguridad es la principal preocupación de Dios, entonces habrá mucha gente “arriesgada” en el cielo.

La humildad

Lo que veo aquí es la probabilidad de que el Problema de la Demora esté entrelazado con el hecho de que Dios se ocupe del Problema del Mal. Y el Problema del Mal es una dificultad profunda y molesta para los cristianos. Las mejores teodiceas son parciales y es obviamente incómodo tener una estructura de creencias incompleta o problemática. Queremos certeza, pero no la vamos a conseguir. En cambio, estamos llamados a tener fe. No una fe ciega, sino una que, lamentablemente, implica ver a través de un cristal oscuro. (1 Corintios 13:12).

Esta comprensión incompleta no significa que la fe de un cristiano sea injustificada. Hay otras razones responsables y satisfactorias en las que basar la creencia. No tenemos que echar por la borda el adventismo, o el cristianismo primitivo, ante la incertidumbre que nos ocupa. Sin embargo, el adventismo puede aumentar la incomodidad cuando la iglesia quiere presentarse -al mundo y a sus miembros- como el lugar que tiene respuestas. Así que es humilde enfrentarse a la ambigüedad, con su potencial de socavar la fe. Pero debemos tener humildad y franqueza sobre lo que no entendemos. Hay ocasiones en las que admitir que simplemente no sabemos es la opción más honesta y por tanto, la mejor.


Rich Hannon es un ingeniero de software jubilado. Sus aficiones de siempre son la filosofía, la geología y la historia medieval..

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